“Debemos perseverar en nuestros ideales, que son los que mi papá construyó para toda una generación de colombianos y que ahora esperamos que puedan inspirar en las nuevas generaciones un despertar de la conciencia por garantizar que la política no se haga en función de intereses particulares, sino de defender el bien común”.

Así resume el precandidato presidencial Juan Manuel Galán el legado que su padre, Luis Carlos Galán. Del camino que le espera al partido Nuevo Liberalismo, el ex senador habló con El País.

¿Qué significa para usted haber recuperado la personería jurídica del partido que fundó su papá?

Es un acto de justicia, de reparación no solo para mi papá y para nosotros, que hemos estado muchos años acompañando esta lucha por reivindicar sus ideas, sino para muchos colombianos que, cuando lo asesinaron, sintieron perder la esperanza de un cambio, de un nuevo país y una nueva sociedad. Con la recuperación de la personería, el Nuevo Liberalismo reaparece para defender unas ideas de transparencia, de cambiar la manera de hacer política, de enfrentar el clientelismo y la corrupción, pero también de avanzar en reformas que Colombia tiene pendientes desde hace varias décadas para que seamos un país justo y moderno.

Entre ellas está la política: abrir espacios de participación y erradicar la cultura mafiosa, criminal, la cultura del intercambio y transacción de favores particulares. Reivindica todo un movimiento que fue asesinado sistemática y masivamente y así lo reconoció la justicia en lo penal y ahora la Corte Constitucional en un fallo unánime, que es histórico para el país y que entiende que el momento histórico que vive Colombia exige que haya apertura de espacios para muchos que no creen en las opciones que hoy hay en la política colombiana y que aspiran a un espacio nuevo, inspirado en la filosofía y el espíritu del liberalismo.

¿No le ‘pesa’ mucho responder por el legado de su papá, que significa tanto para muchos colombianos?

Yo diría que es más lo que me ha impulsado que lo que me ha pesado. Cada vez que recorro el país me encuentro con gente que expresa afecto por lo que significó mi papá como persona, como líder político, pero sobre todo como esperanza para una transformación del país. Entonces siempre las palabras son de ánimo. A pesar de que han sido 40 años desde que mi papá inició el camino con el Nuevo Liberalismo debemos perseverar en nuestros ideales, que son los que él construyó para toda una generación de colombianos y que ahora esperamos que puedan inspirar en las nuevas generaciones un despertar de la conciencia por garantizar que la política no se haga en función de intereses particulares, sino de defender el bien común.

Usted ha dicho que no quiere estar en la extrema derecha ni en la extrema izquierda. ¿Por qué?

Por su incapacidad para construir acuerdos. Colombia necesita avanzar en las reformas que ha pospuesto por décadas y quienes han estado al frente de los gobiernos no han logrado resolver el bloqueo político que tenemos en el país: la infiltración de mafias en la política, pero también con esa política de insultos, agravios, agresiones, descalificaciones.

En materia económica, tenemos que hacer una reforma fiscal estructural, que permita que nuestro sistema tributario sea justo y se pueda simplificar, porque es enemigo de los empresarios, del emprendimiento y de la generación de riqueza; lleno de trámites y de sanciones y de dificultades para quienes quieren salir adelante con honestidad en su proyecto empresarial. Y construir una política de desarrollo productivo que estimule la inversión e incentive que las ganancias y los excedentes se puedan reinvertir en las empresas, especialmente para desarrollar ciencia, tecnología e innovación.

Como repetía mi papá, la vida es parecida a una carrera de atletismo: hay unos colombianos que arrancan desde la línea de partida; otros, cien metros adelante, otros, cien metros atrás, pero la gran mayoría ni siquiera tiene la oportunidad de inscribirse para participar en la carrera. Entonces, tenemos que garantizar una igualdad plena de derechos y oportunidades y que las regiones sientan que su voz, su identidad y su capacidad para decidir su destino, cuentan: liberar a Colombia de ese bloqueo centralista. Creemos que, en en el centro, el Nuevo Liberalismo puede ser el eje articulador de la construcción de esos acuerdos

Pero el centro está muy disperso…

El Nuevo Liberalismo tiene capacidad para aglutinar la diversidad de fuerzas que hay en el centro alrededor de un propósito común, porque es una fuerza unida alrededor de ideas, principios y valores en política que todos compartimos. La dificultad que ha tenido el Partido Verde ha sido su división interna entre quienes quieren estar con uno de los extremos, se sienten mejor allá, y quienes quieren estar en el centro. Yo espero que el Partido Verde pueda definir esa situación, pero eso hace parte de las dificultades que se tienen cuando se unen fuerzas políticas que piensan distinto, pero que han decidido construir un proyecto común.

“Trabajamos en una nueva forma de hacer política y en ella tenemos como filosofía proponer y debatir sin agravios”.
Juan Manuel Galán

 

Se habla de la llegada de Alejandro Gaviria al partido. ¿Han hablado?

No solo he tenido conversaciones con él, sino que logramos un proyecto en común: la aprobación de la ley que regula en Colombia la marihuana de uso medicinal. Yo era el autor y ponente de la ley, y él era el Ministro de Salud… le hemos expresado que el Nuevo Liberalismo está listo si se anima a participar, pero tiene que decidir si quiere aspirar o no.

¿Cómo van las conversaciones para la construcción de lista tanto para Cámara como para Senado?

Hemos sostenido conversaciones con gente que representa las regiones, grupos étnicos, jóvenes, mujeres, indígenas, campesinos, población Lgbt, población en situación de discapacidad. Es decir, gente que no ha tenido voz ni participación política, y la hemos animado a que sean candidatos en las próximas elecciones.

Esperamos conformar unas listas que envíen una señal muy clara de que el propósito es reformar el Congreso, que sea una institución al servicio del bien común y no de microempresas electorales o de grupos políticos que buscan apoderarse de contratación, cupos indicativos, burocracia y entidades públicas. Que el Congreso trabaje con un sentido ético del ejercicio político y toque temas como los salarios tan altos que tienen y se cree una oficina técnica presupuestal que permita acompañar al Congreso en la discusión del Presupuesto, el Plan de Desarrollo y las reformas económicas, para que los colombianos se sientan bien representados y defendidos en sus intereses.

Usted es parte de la Coalición Esperanza, pero habla de la descentralización, una de las banderas de la Alianza de las Regiones. ¿Hay alguna posibilidad de acuerdo?

Antes de pensar en alianzas con otros grupos, lo importante es que nosotros podamos construir esa nueva opción para Colombia, y todo aquel que comparta ideas de erradicar el clientelismo y la corrupción, y de que la política vuelva a estar al servicio de los intereses de la gente, especialmente de los más vulnerables, ese legado histórico de principios del Nuevo Liberalismo, será bienvenido.