El precandidato presidencial habló de Duque, de la campaña electoral y de sus ideas al 2022.

Muchos colombianos hablan de Luis Carlos Galán, el líder político que se le enfrentó a la mafia y al que Pablo Escobar asesinó, con sorprendente cercanía. ¿Usted, su hijo, qué dice de él?

Como tantos colombianos, perdí a mi padre cuando aún era niño. Me correspondió en la soledad de su ausencia aprender a descubrirlo. Y como tantos huérfanos, tuve que emprender un camino para armar ese rompecabezas que es la grandeza de mi padre.

¿Cómo?

Reconstruyendo su lucha, estudiando su visión de Colombia, comprendiendo sus ideas para transformar la política, recogiendo las anécdotas de sus seguidores y amigos. Ese recorrido me permitió entender a mi padre como hijo y, lo más transformador, descubrirlo como ciudadano.

¿Los electores pueden pensar que usted es como Luis Carlos Galán?

No. Nunca pretenderé ser Luis Carlos Galán, no reclamaré, como hacen tantos, derecho alguno por ser su hijo. Eso sí, estoy convencido de que soy el líder capaz de hacer de su pensamiento una fuerza viva para transformar a Colombia.

Pero es innegable que el peso del apellido lo ha ayudado…

Nunca he tenido padrinos o parientes que me lleven de la mano o me faciliten atajos desde cargos públicos para favorecer mi vocación de servirle a Colombia. Sin intereses ocultos y con trabajo nos hemos ganado la confianza. Con esa transparencia y honestidad llegaré a la presidencia de la República.

En el Nuevo Liberalismo están ustedes, los hijos de Galán, el hijo de Rodrigo Lara, ahora se menciona que llegará la hija de Angelino Garzón. ¿Cómo compaginar esto con su discurso de que hace política nueva?

No puedo hablar por otros, pero digo con contundencia que desde que era niño lo único que he recibido de mi familia para hacer política es el ejemplo de la integridad, del sacrificio, de la honradez; mi herencia son las ideas y convicciones de mi padre, asesinado cuando yo ni siquiera podía votar.

A propósito del Nuevo Liberalismo, renació hace poco y ya está en una garrotera. ¿Por qué?

El cumplimiento de la sentencia de la Corte Constitucional es nuestra hoja de ruta en esta fase de transición. El Nuevo Liberalismo renació como una esperanza para que los colombianos volvamos a creer que otra manera de hacer política es posible. La que con su ejemplo nos enseñó a hacer mi padre.

¿Aspira a que a quienes con violencia se les frustró la posibilidad de votar por él lo hagan ahora por usted?

Esta no es una campaña de la añoranza. Aspiramos a que todos los colombianos, aquellos que vivieron y conocieron a Galán, como quienes no, voten no por la nostalgia de su ausencia, sino por la fuerza, la vigencia y la capacidad transformadora de sus ideas, en el contexto de los problemas de la Colombia de hoy. Lucha contra la corrupción, inseguridad, desigualdad, pobreza y desempleo.

La figura de Galán es muy valiosa, en especial para las viejas generaciones, pero lo mataron antes de la aparición de internet. ¿Cómo sintonizar las ideas de él con los muchachos de las redes sociales hoy?

Las ideas de transformación de la sociedad, la economía, la democracia y la forma de hacer política de Luis Carlos Galán tienen más vigencia que nunca ante el desbarajuste que estamos viviendo.

Es inevitable que en su campaña esté el relato de esas estremecedoras páginas de la historia…

Nuestra campaña no intenta revivir a Luis Carlos Galán. Mi campaña aprovecha ese legado para ofrecerles soluciones eficaces, reales, contemporáneas a los colombianos de hoy. La lucha por una democracia sin corrupción, clientelismo, burocratismo, privilegios inmerecidos sigue vigente hoy. Precisamente, las ideas de mi padre se truncaron por la vía del asesinato.

En esta línea, ¿qué ofrece Juan Manuel Galán? ¿Por qué votar por usted?

La gente debe votar primero que todo por lo que no ofrezco. Yo no ofrezco puestos, contratos, coimas, privilegios, promesas, obras inconclusas, elefantes blancos, promesas vacías de campaña, ni lechonas ni compra de votos. Nada de lo que ofrece la clase política tradicional, que es la causa de la pérdida de fe de la gente en la democracia.

¿Entonces?

La gente debe votar por Juan Manuel Galán porque ofrece una visión de transformación y cambio del país y de sus instituciones, desde la honestidad, la verdad y la transparencia.

Pocos han sido tan decididos para enfrentarse a la mafia como lo hizo él. ¿Usted cómo cree que ahora se debe enfrentar el narcotráfico?

El narcotráfico que enfrentó mi padre era el de unas organizaciones que querían tomarse el Estado, destruir la democracia, someter a los colombianos. Sus ideas y su sacrificio contribuyeron enormemente a detener ese camino hacia una narcodemocracia. El problema hoy es otro.

¿Cuál?

En el mundo ya existe la convicción de que el modelo de represión, de prohibicionismo, se agotó. Incluso, esa idea ha calado hondo en Estados Unidos. Hay que pensar en una regulación legal que le expropie las rentas inmensas que se crean con el prohibicionismo absolutista.

¿Buscará la legalización?

De la ilegalidad vive el narcotráfico. Eso no quiere decir que contra las organizaciones criminales se pueda ser permisivo. Esos grupos armados son una amenaza que desafía al Estado en los territorios y subyuga a sus habitantes.

En estos tiempos, además del narcotráfico, ¿cuál cree que es el problema más grave de Colombia?

El legado del gobierno de Iván Duque se resume en que todos los problemas se han agravado y en que todas sus políticas han fracasado: la desigualdad, la pobreza, el desempleo, en particular el de las mujeres y los jóvenes; y la inseguridad ciudadana. Cuando lleguemos al gobierno, tendremos un gran desafío.

En su opinión, ¿por qué se rajó Duque?

Duque nos deja un legado de lecciones de lo que no se debe hacer al gobernar a un país como Colombia. Esa constante falta de transparencia, de verdad, de humildad y su incapacidad de reconocer errores para enmendarlos lo han llevado a que sea hoy el presidente más impopular en nuestra historia.

2021 fue el año de la explosión social. ¿Por qué cree que ocurrió ese fenómeno?

No podemos olvidar que la protesta social venía en aumento desde antes de las grandes marchas de este año. Ya se habían dado protestas desde el 2019, incluso manifestaciones puntuales en el 2020, que luego estallan masivamente a nivel nacional en el 2021. Estas últimas recogen un descontento generalizado, en particular de la juventud; yo diría que más que un descontento es una ira y un odio contra la insensibilidad social del Gobierno, en medio del deterioro social más severo del país en un siglo.

¿Cómo cree que el Gobierno leyó esta situación?

​El Gobierno no dimensionó la gravedad del asunto, la severidad del empobrecimiento ni la pobreza de sus políticas para enfrentar el efecto de la pandemia.

Pero, además de Duque, ¿por qué están vigentes los problemas que ha enumerado?

Tenemos un Estado que no funciona, penetrado por el clientelismo, la corrupción, las mafias políticas familiares, unas agencias del Estado que son insensibles a las necesidades de la gente, dedicadas a proteger los privilegios y los intereses creados. Ese Estado hay que desmantelarlo.

¿Cómo? Usted ha dicho que no quiere estar en la extrema derecha ni en la extrema izquierda, ¿cuál es su vía?

No creo en el populismo y tampoco en las soluciones mágicas que proponen los mesiánicos de las extremas. Son cortinas de humo que esconden actitudes autoritarias. Se han dedicado a mentir y a pintar pajaritos de oro. Esa es la tarea de la Coalición de la Esperanza y de quienes estamos allí: devolverle a la gente la esperanza. Podemos cambiar al país, pero con programas e ideas, no con cantos de sirena.

En las encuestas usted no logra superar los tres puntos porcentuales. ¿Cómo explica eso?

Creo que esa lectura que usted menciona de las encuestas que hemos analizado no recoge o tergiversa la realidad que otros analistas han señalado. El centro político representa el espacio donde se ubican cerca del setenta por ciento de los ciudadanos. La Coalición de la Esperanza, a la que pertenezco, representa la fuerza política por intención de voto mayoritaria de cara a las elecciones de la primera vuelta, y dentro de ella mi candidatura tiene fuertes posibilidades de salir airosa en la consulta nuestra.

Lo veo optimista con las encuestas…

Sí. Porque las encuestas muestran que soy quizás el único que podría derrotar a Gustavo Petro en la segunda vuelta. Con el renacer del Nuevo Liberalismo, ese respaldo creciente que sentimos en las giras, en las calles, en las encuestas, se acrecentará aún más.

Usted se ha mostrado tajante en algunas de sus intervenciones, como, por ejemplo, al afirmar que va a acabar con la Procuraduría. ¿Por qué?

​Los colombianos están hastiados de la corrupción, uno de los más graves problemas del país. Todos los días aparece un robo, una apropiación indebida, un contrato chueco. Los organismos de control, vigilancia e investigación han fracasado en la lucha contra la corrupción. El andamiaje institucional de la Procuraduría, la Contraloría y la Fiscalía le ha fallado al país.

Para usted, ¿tienen un poder desproporcionado?

Con la excusa recurrente de que les faltan personal y más poderes han logrado que el Gobierno y el Congreso les entreguen todo. ¿Y para qué han servido esos presupuestos billonarios, esas decenas de miles de funcionarios, esos poderes con frecuencia usados para fines políticos en vez de la lucha contra la impunidad? Para nada.

Finalmente, cuéntenos: ¿una alianza suya con Alejandro Gaviria es inminente?

Estoy dispuesto a hablar con todos aquellos que compartan los principios éticos fundamentales. En mis diálogos con Alejandro Gaviria encuentro muchas identidades fundamentales

Fuente: wwwl.eltiempo.com
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